Envío gratuito al Reino Unido desde 60 GBPEN/ES
Cuerpo Físico18 de diciembre de 2025·5 min de lectura

Navidad en dulce espera: rituales y comodidad para vivir las fiestas embarazada

Las fiestas embarazada se viven a otro ritmo, y creo que merece la pena elegirlo tú en lugar de dejar que lo marque el calendario. Aquí tienes, fecha a fecha, qué ponerte, cómo descansar sin perderte lo importante, qué…

Navidad en dulce espera: rituales y comodidad para vivir las fiestas embarazada

Las fiestas embarazada se viven a otro ritmo, y creo que merece la pena elegirlo tú en lugar de dejar que lo marque el calendario. Aquí tienes, fecha a fecha, qué ponerte, cómo descansar sin perderte lo importante, qué brindar y unos pocos rituales en casa, más alguna tradición pequeña para empezar con el bebé que viene.

No hay una sola forma de vivirlas. Cada embarazo es distinto, y lo que te propongo es una guía para que la adaptes a tu cuerpo y a tu familia.

Antes de las fiestas: decide tu ritmo

Lo que mejor funciona es decidir antes, no a mitad de la cena. Mi recomendación es elegir un momento por celebración, el que no te quieres perder: el brindis, abrir los regalos, las campanadas. Lo demás queda en “si me apetece”, y así irte antes no te deja la sensación de haberte perdido la fiesta.

Acordad también una señal con tu pareja, una palabra o un gesto que signifique “nos vamos en veinte minutos”. Te ahorra explicaciones delante de todos. Y si las fiestas ya te pesan antes de empezar, tienes más ideas en cómo llevar el estrés de estas fechas.

Nochebuena: la cena larga

Es la noche de más horas sentada, en una casa con la calefacción alta y el horno encendido desde por la tarde. Por eso pienso en la ropa para la noche entera, no para la foto de la entrada.

  • La cintura, libre. Un vestido que caiga desde debajo del pecho, o un pantalón con banda premamá.
  • Capas. Una camiseta de algodón debajo y una rebeca o un chal encima, para quitar y poner sin cambiarte.
  • Tejidos que transpiren. El algodón da menos calor que el poliéster y suele molestar menos a la piel sensible.
  • Zapato plano a mano. Unas bailarinas plegables en el bolso, para cambiarte en cuanto os sentéis.

¿Y si os toca cenar en casa de otros? Pregunta al llegar si hay una habitación o un sillón donde puedas tumbarte un rato con los pies en alto. Dicho con naturalidad al principio de la noche, nadie lo vive como un desplante.

Una siesta esa tarde cambia mucho cómo llegas a la cena. Desde la semana 28, tu matrona te recomendará dormir de lado, también en las siestas.

El día de Navidad: la sobremesa

La comida del 25 es generosa y larga, y lo que más ayuda es lo más sencillo: servirte poco, comer despacio y dejar pasar un rato antes de tumbarte, sobre todo si el ardor de estómago te acompaña estos meses. Del jamón, los embutidos, los quesos y el marisco, tu matrona te dirá qué puedes tomar según tus análisis. Un truco: el jamón y los embutidos cocinados, en unas croquetas o un salteado, no plantean el mismo problema que crudos.

Después, el paseo de toda la vida. Diez o quince minutos andando despacio sientan bien, y levantarte de vez en cuando, aunque sea para llevar platos a la cocina, evita pasar horas con las piernas quietas.

Si en estos días notas una hinchazón repentina en la cara o las manos, dolor de cabeza fuerte o problemas de visión, llama a tu matrona o a urgencias sin esperar.

Los días de en medio

Entre fiesta y fiesta quedan tardes cortas, visitas que llegan sin avisar y ratos largos de sofá. Una prenda amplia con la que también puedas abrir la puerta te ahorra cambiarte tres veces al día; nuestra Sudadera Discreta Positive Pregnancy Care está pensada para eso.

Son también los mejores días para tres rituales pequeños.

Una olla de aromas. Es la forma de siempre de perfumar la casa en invierno, sin ningún aceite esencial. Pon en un cazo medio litro de agua, la cáscara de una naranja, dos ramas de canela, cuatro o cinco clavos y una estrella de anís. Llévalo a hervir, baja el fuego al mínimo y ve añadiendo agua cada media hora. En el embarazo muchas mujeres notan los olores con más intensidad, así que empieza con poca cantidad y ventila si te resulta fuerte, y no lo dejes al fuego si sales de la cocina un rato largo. Si te gusta la idea, tienes más formas en cómo hacer que la casa huela bien.

Un baño de pies templado. Un barreño de agua templada, no caliente, con un puñado de sal gruesa. Diez o quince minutos, y sécalos bien entre los dedos. Si tu pareja se anima, un masaje de pies con un poco de aceite de almendras sin perfume (si nadie en casa es alérgico a los frutos secos) cierra el ritual. Los aceites esenciales sobre la piel, mejor cuando lo hayas hablado con tu matrona.

Una infusión para cerrar el día. Jengibre, rooibos, menta o frutas. Conviene no pasar de cuatro tazas de infusión al día y evitar las que llevan regaliz, y recuerda que el té negro y el verde también tienen cafeína.

Nochevieja: las uvas y el brindis

Dicen que las doce uvas se hicieron costumbre cuando los viticultores de Alicante tuvieron una cosecha enorme que vender. Sea como sea, tragar doce uvas a toda prisa con ardor de estómago no es plan, así que prepáralas antes: peladas, sin pepitas, en un cuenco pequeño, y tómalas sentada. Si no te apetecen doce, doce gajos de mandarina cumplen la tradición igual.

En el embarazo, lo más seguro es no beber nada de alcohol. Pero el brindis puede seguir siendo especial si le das el mismo cuidado que a un cóctel.

  • Sangría sin alcohol. En una jarra, 500 ml de zumo de uva tinta, el zumo de dos naranjas, una rama de canela y rodajas de naranja y manzana. Una hora en la nevera y, al servir, agua con gas.
  • Ponche caliente de manzana. Un litro de zumo de manzana con una rama de canela, tres clavos y una tira de piel de naranja, diez minutos a fuego suave sin que hierva. Se cuela y se sirve en taza.
  • Agua con gas vestida. En copa de cava, con hielo, una rodaja de pomelo y una ramita de romero.

Si te cuesta llegar despierta a las doce, echa una siesta larga por la tarde y vete a dormir en cuanto terminen las uvas. Nadie te lo va a reprochar.

Reyes: tradiciones para el bebé en camino

Es la última Navidad antes de que llegue, y a mí me parece el mejor momento para empezar costumbres que durarán años. No hace falta hacerlas todas; con una basta.

  • Un adorno con fecha. Elige o haz un adorno para el árbol y escribe el año detrás. Cada Navidad, el primero en colgarse.
  • Una carta para el bebé. Cuenta cómo ha sido este año, qué esperáis, quién estaba en la mesa. Guárdala en un sobre para dársela cuando sea mayor.
  • Su primera carta a los Reyes. Si en tu casa se celebran, escribid juntos una carta con un deseo para el bebé en lugar de un regalo.
  • La foto junto al árbol. La tripa en el mismo rincón del salón. El año que viene, en el mismo sitio, con el bebé en brazos.
  • Las voces de la familia. Graba a los abuelos contando cómo eran sus Navidades de pequeños.

Si te toca viajar para ver a la familia, tienes ideas para ir cómoda en ropa cómoda para viajar embarazada.

Estas fiestas son distintas. Vívelas a tu ritmo.

Seguir leyendo

Más del diario