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Ropa cómoda para viajar embarazada: qué ponerte para el trayecto y qué llevar en la maleta
En un viaje durante el embarazo, lo que más se nota no suele ser el destino, sino las horas de trayecto: la cinturilla que empieza a apretar, los pies que ya no entran igual en los zapatos, el aire acondicionado del…

En un viaje durante el embarazo, lo que más se nota no suele ser el destino, sino las horas de trayecto: la cinturilla que empieza a apretar, los pies que ya no entran igual en los zapatos, el aire acondicionado del avión. Te cuento qué ropa cómoda llevar para viajar embarazada, qué ponerte el día del viaje, qué meter en la maleta y qué conviene dejar hablado con tu matrona antes de salir.
Son pautas generales. Lo que te pida el cuerpo ese día manda más que cualquier lista.
Antes de reservar, habla con tu matrona
Lo primero no es la ropa. Antes de reservar un vuelo o un viaje largo, coméntalo con tu matrona o con tu médico, sobre todo si has tenido alguna complicación. Muchas mujeres encuentran el segundo trimestre el más llevadero para viajar: las náuseas del principio suelen haber pasado y todavía te mueves con soltura.
Si vas en avión, mira la política de tu aerolínea antes de comprar el billete, porque cambia de una compañía a otra. A partir de la semana 28 muchas piden un informe de tu matrona o de tu médico con la fecha prevista de parto y que confirme que el embarazo va bien, y la mayoría no deja volar a partir de la semana 37, o de la 32 si esperas gemelos. Cuenta con la vuelta: la fecha que importa es la del último vuelo, no la del primero.
Hay dos papeles más que conviene llevar resueltos. Uno es un seguro de viaje que cubra el embarazo, un parto que se adelante y la atención al bebé si nace fuera; lee la letra pequeña, porque no todos lo incluyen. El otro es tu historial del embarazo, la cartilla o el informe de tus revisiones, que va en el bolso de mano y no en la maleta facturada. Si vives en el Reino Unido y viajas por Europa, lleva también la tarjeta GHIC o EHIC; si vives en otro país europeo, tu tarjeta sanitaria europea. Cubren la atención de la sanidad pública que surja durante el viaje, también la del embarazo, pero no sustituyen al seguro.
El día del viaje: capas y nada que apriete
La ropa del trayecto tiene que aguantar muchas horas sentada y varios cambios de temperatura: la calle, el aeropuerto, el avión, el destino. Hay una expresión que lo resume bien, ir vestida como una cebolla, con capas que puedas quitar y poner sin cambiarte.
La base. Una camiseta o una blusa holgada de fibra natural. El algodón y el lino dejan respirar la piel mejor que las fibras sintéticas, y en el embarazo, cuando se suda más, eso se agradece a las pocas horas.
La capa de encima. Un jersey fino o una rebeca abierta, que no haga falta sacar por la cabeza en un asiento estrecho. Y un pañuelo grande o un chal, que hace de manta en el avión, de almohada contra la ventanilla y de abrigo al bajar.
La cintura. Es donde más se nota una mala elección. Un vestido que caiga desde debajo del pecho, o un pantalón premamá con banda ancha que cubra la tripa, van mucho mejor que unos vaqueros con botón, que después de tres horas sentada se clavan. Nada de cinturones.
Los pies. En los trayectos largos es normal que se hinchen. Elige zapatos que se calcen sin agacharte y sin cordones, con algo de holgura, y calcetines cuyo elástico no deje marca en el tobillo.
Si quieres más ideas para vestirte cómoda en el día a día, las tienes en cómo vestirte con comodidad durante el embarazo.
En avión, en coche o en tren
En avión. Pide asiento de pasillo, que te deja levantarte sin molestar a nadie. La recomendación habitual es caminar un poco cada media hora y, mientras estás sentada, hacer círculos con los tobillos y mover los dedos de los pies. Bebe agua a menudo y baja el café. El cinturón, con la banda por debajo de la tripa, sobre las caderas.
¿Y las medias de compresión, hacen falta? El embarazo ya aumenta el riesgo de trombos, y un vuelo de más de cuatro horas lo sube un poco más, así que para esos vuelos se aconseja llevar medias de compresión graduada bien ajustadas. No son los calcetines de vuelo que venden en el aeropuerto: pide a tu matrona o en la farmacia que te ayuden con la talla. Si durante el viaje o los días siguientes notas una pierna hinchada y dolorida, o te falta el aire, busca atención médica sin esperar.
En coche. El cinturón siempre, con la banda de abajo por debajo de la tripa, apoyada en las caderas, y la de arriba entre los pechos, nunca cruzando la tripa. Haz una parada cada hora o dos para bajar y andar un poco, y si podéis, repartid la conducción.
En tren o autobús. Tienes la ventaja de poder levantarte cuando quieras. Aprovéchala: un paseo por el pasillo de vez en cuando sienta bien a las piernas.
Qué meter en la maleta
Menos de lo que parece. Con prendas que combinen entre sí, una maleta pequeña da para una semana, y en el embarazo cargar con menos peso ya es cuidarte.
- Dos o tres prendas de abajo con cintura blanda: un pantalón premamá, unas mallas, una falda larga de cintura elástica.
- Tres o cuatro camisetas o blusas holgadas, en colores que se combinen fácilmente.
- Un vestido que te sirva de día para pasear y de noche para cenar fuera.
- Un jersey fino o una rebeca, y una chaqueta según el destino.
- Un sujetador cómodo (muchas mujeres prefieren sin aros en estos meses) y ropa interior de sobra.
- Dos pares de zapatos cómodos que ya hayas usado. Unas vacaciones no son el momento de estrenar.
- Un camisón o un pijama amplio.
- Un bañador premamá, si hay playa o piscina.
Según el destino
Si vas al calor, lino y algodón, cortes holgados y colores claros. En el embarazo la piel está más sensible al sol, y a muchas mujeres les salen manchas en la cara que se oscurecen con la exposición, así que un sombrero de ala ancha y protector solar van en la maleta sin discusión. Busca la sombra en las horas centrales y ten siempre agua a mano.
Si vas al frío, una capa fina de lana pegada al cuerpo abriga sin abultar, y encima lo de siempre: jersey y abrigo. Si el abrigo ya no te cierra sobre la tripa, un poncho o una capa de lana lo resuelven sin comprar otro. Calcetines de lana, pero sin elástico apretado.
Si es un viaje de ciudad, lo que más cuenta son los zapatos. Ten pensados sitios donde sentarte, y no intentes ver en un día lo que harías en dos.
Si el viaje es para ver a la familia en Navidad, tienes ideas para esos días en Navidad en dulce espera.
El bolso de mano
Aquí va lo que necesitas tener cerca durante el trayecto, no en el maletero ni en la bodega:
- Tu historial del embarazo, el seguro, la tarjeta sanitaria y el informe para la aerolínea, si te lo piden.
- Una botella reutilizable, que puedes llenar después del control de seguridad.
- Algo de picar: fruta, frutos secos, unas galletas saladas. A mucha gente el jengibre le asienta el estómago, y unas galletas de jengibre o unos caramelos no ocupan nada.
- El pañuelo grande o el chal.
- Un cojín pequeño para la zona lumbar.
- Las medias de compresión, si las llevas, y unos calcetines de repuesto.
- Un neceser pequeño con crema de manos y bálsamo de labios, porque el aire de los aviones reseca mucho.
Ligera de equipaje y sin nada que apriete. Así se viaja mejor.
Si buscas una prenda que valga para el avión, para pasear y para cenar fuera, nuestro vestido de algodón orgánico está pensado para el embarazo y para después.


